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Cultura de Compliance ¿Cómo conseguirlo?

Cultura de Compilance

Hay una frase clave para saber lo que puede conocerse como cultura de Compliance en una organización: “Es lo que se hace cuando nadie nos ve”. La cultura de una organización no deja de ser lo que en una persona se entiende como su forma de ser, su manera de resolver problemas y de asumir riesgos.

Cualquier Programa de Compliance deberá tener en cuenta la cultura existente en la organización como base de partida, y trazar una hoja de ruta con objetivos y tiempos de ejecución realistas, con el fin de que sea asimilada de forma gradual por la organización, evitando reacciones adversas.

Para una implantación exitosa, es recomendable no sólo conocer los procesos, si no aproximarse a ellos, analizando su verdadera razón de ser, y, después, sacar conclusiones acerca de por qué tales procesos se realizan de una determinada forma. En esta aproximación a los procesos, será fundamental el diálogo con las personas que los llevan a cabo, ellos nos darán una idea clara de cuál es la cultura real de la organización.

Una vez conocida la cultura existente, el siguiente paso, será analizar aquellos puntos que puedan ser mejorables, teniendo en cuenta la necesidad de incorporar, como factor adicional, la gestión del cambio, pues todo ser vivo tiene una tendencia natural a dejarse llevar por la inercia, y las empresas no son diferentes. Un Programa de Compliance eficaz deberá plantearse, por tanto, desde la realidad del negocio como un aliado que contribuirá al sostenimiento del mismo y no como una simple cortapisa de la actividad.

Dicho lo anterior, habrá cuestiones en las que será necesario avanzar en proceso de maduración de Compliance, haciendo cambios para lo que se recomienda:

  • Hacer del Compliance algo cercano.
  • Concienciar sobre su importancia, tratando de que los miembros de la organización integren como valores propios la cultura de Compliance, viéndolos como una ventaja y no como un inconveniente.
  • Explicar el porqué de los cambios: la resistencia al cambio es mucho más llevadera si quien la sufre entiende la lógica de las modificaciones en su forma de trabajar.

El Compliance debe ser un proceso de negociación en la medida de lo posible, teniendo en cuenta siempre que es mejor entender antes de imponer.

Finalmente, deberemos huir de los modelos de Compliance estereotipados en los que, para evitar rechazos, se definen programas de forma genérica y ambigua, con escaso valor añadido, que únicamente añaden burocracia, impidiendo una gestión eficaz de los riesgos de incumplimiento.

Diseñando un Programa de Compliance desde, por y para el negocio, lograremos transformar la cultura de la empresa, contribuyendo de manera decisiva a su sostenibilidad.