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Regtech en el Primer Congreso Nacional de Compliance del IOC

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El pasado día 13 de junio RegTech Solutions, a través de su CEO Mª Dolores Pescador, tuvo la ocasión de participar en el Congreso  organizado por la World Compliance Association junto con el Instituto de Oficiales de Cumplimiento (IOC) para hablar de uno de los temas que más preocupan a reguladores y supervisores, por su carácter sistémico, como es el riesgo de conducta.

La intervención tuvo lugar dentro del bloque relativo a “Conducta con Consumidores y Usuarios”, en el cual se abordaron temas tales como la transparencia en el mercado, publicidad responsable, nuevas formas de contratación online y telefónica y sus riesgos, deberes de diligencia debida con terceras partes como proveedores o el análisis de diversos documentos sectoriales de buenas prácticas relacionados con la materia.

Nuestra participación  se centró en analizar el riesgo de conducta desde un punto de vista práctico, abordando la implantación de la metodología ConduRisk. Esta metodología resulta acorde con los recientes principios fijados por la European Insurance and Occupational Pensions Authority (EIOPA) recientemente en febrero de 2019*, la cual establece un marco adecuado de control a lo largo de todo el ciclo de vida del producto desde su creación, pasando por la gestión de prestaciones y reclamaciones asi como la distribución.

El riesgo de conducta es definido por la IAIS (International Association of Insurance Supervisors) como “El riesgo para consumidores, aseguradores, el sector de seguros o el mercado de seguros, que surge por la forma en la que las aseguradoras y/los distribuidores gestionan el negocio de tal manera que no quede asegurado un tratamiento justo de los consumidores”. En otras palabras, podemos decir que “Conducta es lo que hacemos cuando nadie nos ve”.

Por ello, un aspecto clave a la hora de abordar el análisis del riesgo de conducta, son los llamados “drivers” o potenciadores de  comportamientos inadecuados. A modo de ejemplo podríamos hablar de:  falta de cultura de cumplimiento, existencia de conflictos de interés, falta de adaptación del producto a las necesidades y perfiles de los cliente, falta de controles y monitorización y por último,  ausencia de trazabilidad de la información.

De este modo, dentro de la metodología ConduRisk, el primer paso consiste en la identificación y evaluación del riesgo, fijando  indicadores o  KRIs (Key Risk Indicators) así como un determinado nivel de apetito de riesgo, que variará en función de la organización. Posteriormente se definirán los estándares mínimos deseados así como los planes de mitigación y la formación específica en riesgo de conducta,  todo ello unido a una monitorización y seguimiento continuos.

Por último, se destacó el valor añadido que generan las herramientas informáticas GRC (Governance, Risk and Compliance)  diseñadas para monitorizar los procesos de supervisión de las áreas de cumplimiento normativo, dejando total trazabilidad de las actuaciones realizadas, algo de vital importancia ante un supervisor cada vez más riguroso.